Elegir proveedor web no debería depender solo de una maqueta bonita. La relación puede durar años y afectar dominio, correos, ventas, posicionamiento y seguridad.
12 preguntas que conviene hacer
- ¿Qué incluye exactamente el precio?
- ¿El diseño es plantilla o personalizado?
- ¿Quién será titular del dominio?
- ¿Tendré acceso administrativo?
- ¿Qué costos se renuevan?
- ¿Incluye versión móvil?
- ¿Incluye SEO técnico?
- ¿Cómo se realizan los respaldos?
- ¿Qué pasa si necesito una nueva función?
- ¿Cuántas revisiones incluye?
- ¿Qué ocurre si decido cambiar de proveedor?
- ¿Puedo ver trabajos reales?
Pide ejemplos, pero mira más allá del diseño
Abre los sitios en móvil, revisa velocidad, navegación, formularios y claridad. Un portafolio debería demostrar diferentes tipos de problemas resueltos.
Pregunta por propiedad y accesos
Tu dominio y tus cuentas principales no deberían quedar en una situación ambigua. Define quién administra cada servicio y qué recibes al finalizar.
Revisa la forma de cotizar
Una propuesta formal con alcance y condiciones reduce malos entendidos. Desconfía tanto de cotizaciones excesivamente vagas como de promesas imposibles de verificar.
No busques solo “hacer una web”
Busca una solución que tenga sentido para tu negocio. A veces necesitas una landing. Otras veces una tienda, un portal, un POS o una integración.
Podemos convertir esta guía en una solución real.
Revisa el servicio relacionado o genera un presupuesto preliminar para definir alcance, inversión y próximos pasos.

